Por eso a veces la familia no es aquella que lleva tu misma sangre, que te tratan como un extraño y a los que diriges dos palabras sólo en fiestas tal como en navidades.
A veces nuestra familia es la gente con la que nos rodeamos frecuentemente, nuestras amistades, aquellas que cuando te ven se mueren por abrazarte y que siempre tienen por delante la pregunta: ¿Cómo estás?, ellos son quienes viven tus alegrías, logros y fracasos. Yo a falta de familia, me han premiado con otra, mejor.
Sé que la familia es para siempre o eso dicen, pero si no ejercen su propio papel, de nada sirve.
Termino con un, gracias a todas esas amistades que siempre te tienden la mano cuando ya no puedes dar ni un paso más y que ofrecen su ayuda aunque les digas que no la necesitas, pero en el fondo sabes que no podrías hacerlo sin alguien apoyándote a tu lado.
Gracias, a ustedes.
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