Es injusto, es injusto que unos niños tengan ésta enfermedad que te hace cambiar las risas por pañuelos, los juguetes por tratamientos, la comida por suero...
Y la pregunta que nos ronda o por lo menos a mí en la cabeza es ¿Por qué a ellos, qué han hecho de malo? La respuesta es nada, los niños no tienen culpa, es más nadie tiene la culpa, eso va dirigido a los padres, madres, abuelos, abuelas, conocidos, amigos, ustedes no tenéis la culpa y no os podéis lamentar de nada, y ustedes sois los que tienen que dar ejemplo, ustedes sois los que tienen que sonreír y ayudar a que sonrían a los que tienen ésta enfermedad, tenéis que tener el doble de fuerza, de alegría, felicidad, para llenar esos silencios que nos incomodan tanto y que nos hacen replantearnos mil y una preguntas en cuestión de segundos.
Si algo me ha enseñado ésta enfermedad es que si la recibes no con alegría, porque no es una alegría para nadie, pero si con fuerza, con ánimo diciéndole ''Yo puedo contigo y ésto sólo es una piedra más en mi camino, una piedra que lograré esquivar o saltar como muchas otras'' Pero créetelo y llévalo a cabo, no lo dejes en ''tiene razón, pero no puedo'' SÍ PUEDES.
Yo lo único que puedo hacer, lo único que está en mi mano es deciros a aquellas personas que padecéis ésta enfermedad que sé que es difícil sonreír y que habréis descatalogado esa palabra de vuestro diccionario, pero sonreír también es un tratamiento, un tratamiento a vuestro favor, y creedme de ésta enfermedad también se sale.
Y por último desear con todas mis fuerzas que el día de mañana la palabra cáncer sólo tenga como referencia el signo del zodiaco.
Un saludo.
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